Peñíscola se ha convertido en uno de los lugares con más encanto de la Costa mediterránea gracias a su majestuoso castillo amurallado y a sus playas, pero, ¿por qué esta ciudad ha sido, desde siempre, una de las plazas más codiciadas por las diversas civilizaciones que han pasado por la Península Ibérica? Empecemos por el principio. En una época en la que los pueblos sufrían constantemente el asedio de sus enemigos, dominar un peñón amurallado situado en medio del mar era jugar con ventaja. Si a esto le añadimos el hecho de que dentro de las propias murallas existen abundantes manantiales de agua dulce, la conclusión es que al sustantivo“fortaleza” se le une el adjetivo de “inexpugnable”. Por aquí pasaron íberos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, musulmanes…